Lumbalgia
Panorama general
La lumbalgia es la presencia de dolor en la región lumbar, a saber, del borde inferior de las costillas y los glúteos. Puede durar poco tiempo (aguda), algo más (subaguda) o mucho tiempo (crónica), y afectar a cualquiera.
La lumbalgia dificulta el movimiento y afecta la calidad de vida y el bienestar mental, y puede limitar las actividades laborales y la interacción con familiares y amigos.
Hay dos tipos de lumbalgia: específica e inespecífica. En la específica, hay presencia de dolor ocasionado por alguna enfermedad o problema estructural de la columna vertebral, o bien, dolor que irradia desde otra parte del cuerpo.
En la inespecífica no se puede precisar una enfermedad concreta o una causa estructural para explicar el dolor. Alrededor del 90% de los casos corresponden a lumbalgia inespecífica.
En todos los tipos de lumbalgia y a lo largo de todas las etapas de la afección, la rehabilitación es fundamental para tranquilizar a las personas y ayudarles a comprender su dolor, retomar las actividades que disfrutan y buscar estrategias para apoyar la recuperación y mejorar la funcionalidad. Es posible que se requieran rutas de atención especializada para abordar la lumbalgia específica.
Qué es la lumbalgia
La lumbalgia es el dolor localizado en la parte inferior o baja de la espalda, cuyo origen tiene que ver con la estructura músculo-esquelética de la columna vertebral.
«La lumbalgia se define como dolor muscular en la zona lumbar (L1-L5), que conlleva un aumento del tono y de la rigidez muscular”, se explica a un público en general por el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España del Departamento de Fisioterapia de la Universidad de Valencia.
trata de un dolor local acompañado de dolor referido o irradiado que no se produce como consecuencia de fracturas, espondilitis, traumatismos ni causas neoplásicas, neurológicas, infecciosas, vasculares, endocrinas, metabólicas, ginecológicas ni psicosomáticas.
Esta patología afecta tanto a personas jóvenes, como adultas y mayores y aparece tanto en trabajos sedentarios, como en aquellos que implican un gran esfuerzo físico se favorece la aparición de este síntoma en las acciones donde se involucran movimientos de flexión o la combinación de flexión con torsión del tronco, así como los trabajos donde las acciones sean repetitivas, en entornos vibratorios y con sobrecargas continuas en posiciones estáticas.
Aproximadamente el 80% de la población ha tenido o tendrá alguna lumbalgia durante su vida. Se estima que, en un intervalo los años las personas dejaran de realizar al menos durante un día su actividad habitual debido a la lumbalgia. «Esta patología supone un coste socio sanitario muy alto, ya que representa la principal causa de incapacidad laboral en personas menores de 50 años.
Magnitud del problema
La lumbalgia, que tiene la prevalencia más elevada a nivel mundial entre las afecciones osteomusculares, es la principal causa de discapacidad en todo el mundo. También es la afección en que la rehabilitación puede beneficiar al mayor número de personas.
Las personas de cualquier edad pueden padecer lumbalgia, incluidos los niños y los adolescentes. Casi todas las personas padecen lumbalgia en algún momento de la vida. El número máximo de casos se presenta entre los 50 y 55 años de edad, y las mujeres la padecen con mayor frecuencia que los hombres. La prevalencia de la lumbalgia y las consecuencias de la discapacidad que produce son mayores entre las personas de 80 a 85 años. Los episodios recurrentes de lumbalgia son más comunes a medida que se envejece.
Signos y síntomas
La lumbalgia se presenta como un dolor sordo o agudo y también puede ocasionar que el dolor se irradie a otras partes del cuerpo, sobre todo las piernas.
Cuando la lumbalgia restringe el movimiento, puede afectar la participación en el trabajo, la escuela y la comunidad. Asimismo, puede ocasionar trastornos del sueño, estado de ánimo deprimido y angustia.
Las personas con lumbalgia también pueden sentir dolor en las piernas relacionado con la columna vertebral (llamado a veces ciática o dolor radicular), que suele describirse como una sensación sorda o una sensación aguda de descarga eléctrica. El dolor de las piernas puede ir acompañado de entumecimiento u hormigueo y debilidad en algunos músculos.
Cuando están asociados a la lumbalgia, los signos y síntomas radiculares suelen deberse a la afectación de la raíz de un nervio raquídeo. Algunas personas pueden presentar síntomas radiculares sin lumbalgia cuando un nervio se comprime o se lesiona en una parte distal con respecto a la columna vertebral.
Todas estas experiencias afectan el bienestar y la calidad de vida, y a menudo conducen a la pérdida del trabajo y de los recursos económicos para la jubilación, particularmente cuando los síntomas son crónicos
Tratamientos
Evitar el reposo en la cama, si es posible
El paciente debe evitar el reposo en la cama como tratamiento del dolor de espalda. Si el dolor obliga a guardarlo, debe ser lo más corto posible. Los estudios realizados demuestran que esta medida retrasa la recuperación.
Evitar la sobrecarga de la espalda
Durante el episodio doloroso, el paciente debe intentar mantener el ritmo de actividad dentro de la normalidad, pero siempre evitando la sobrecarga de la espalda.
Ejercicios
En los pacientes que no han vuelto a sus actividades habituales tras seis semanas debe intentarse comenzar una pauta de ejercicio.
Inicialmente pueden intentar actividades suaves y genéricas, como andar o nadar, para evitar que se debilite la musculatura. Más tarde pueden iniciarse ejercicios específicos para la espalda.
Una vez ha pasado el episodio doloroso, el ejercicio y la higiene postural disminuyen el riesgo de que aparezca o se reproduzca una crisis.
Terapia comportamental
Está indicada en los pacientes crónicos y en aquellos en que puedan existir factores psicosociales que aumenten el riesgo de cronificación.
Abordaje de la lumbalgia desde la fisioterapia
«El abordaje preferente contempla el ejercicio terapéutico, la educación del paciente y diversas terapias manuales entre otras. Estas técnicas muestran beneficios significativos en cuanto a la reducción del dolor y la mejora de la capacidad funcional del paciente. Cabe destacar de ellas, el ejercicio físico terapéutico como principal herramienta tanto para la prevención como para el tratamiento de la lumbalgia. Principalmente, los ejercicios se basan en estiramientos y fortalecimiento», señala Casaña.
Los métodos fisioterápicos más empleados para el control y la reducción del dolor en pacientes con lumbago son: las terapias manuales (masoterapia, estiramientos musculares y maniobras osteopáticas), algunas técnicas de fisioterapia invasiva (punción seca) y la electroterapia, más concretamente termoterapia profunda.
Medidas generales
Como decíamos, en el centro del Dolor de hidrofarnat ofrecemos tratamientos fisioterapia y diversos tratamientos. Puesto que según cual sea la causa y el caso, el especialista decidirá que tratamiento o otro.
Entre otros está la separación y evaluación para ser derivado a otro especialista sea el caso, por radiofrecuencia, medicina regenerativa, y recuperación muscular, bloqueos nerviosos o bien medicamentos. También puedes conocer cada uno de estos tratamientos con más detalle en el mismo fisioterapeuta.
Como siempre decimos, lo más importante es que fruto del contacto y atención directa y personal entre terapeuta y paciente podamos determinar cuál es la solución más adecuada para vuestro caso y resolver y paliar vuestro sufrimiento, vuestro dolor, en definitiva, ese es nuestro deseo y objetivo.